
El
Universo está lleno de una energía
vital inagotable que llamamos Reiki y que se mueve en todo el espacio
que nos rodea.
Desde tiempos antiguos se han buscado y desarrollado técnicas para
conectarse con la fuente divina. Así también, Reiki es un
sistema de prácticas que nos permite este “enlace cósmico”.
Todos nacemos conectados armónicamente con Reiki. A medida que
vamos creciendo y sufriendo cambios en nuestra vida, algunas de las circunstancias
por las que pasamos hacen que “nos olvidemos” de esta conexión
vital; así dejamos de estar en sintonía con la fluidez constante
de este caudal divino, de esta fuente infinita de energía omni-abarcante.
La relación de los niños con esta fuente es maravillosa.
Por eso, ya a partir de los siete u ocho años ellos pueden ser
iniciados en el sistema Reiki con el consentimiento y acompañamiento
de sus papás (alguno de los cuales debería estar ya iniciado)
con el fin de obtener la guía y la contención necesarias
para su evolución y crecimiento armonioso.

Es bien sabido que los niños perciben sutilmente todo lo que sucede.
Esto nos obliga a estar más atentos a nuestras actitudes, de modo
que los inspiremos para vivir la verdad, el respeto y la libertad, para
que ellos puedan expresarse con naturalidad y de acuerdo a su propia forma
de ser. Reiki se transmite con la mirada, con la actitud, con los movimientos
armoniosos y conscientes. Por eso es tan importante que desde el hogar
los niños estén positivamente influenciados para preservar
su conexión con la fuente Divina.
El beneficio de Reiki en los niños comienza ya en el vientre materno.
Reiki favorece su energía luminosa, los nutre, los protege y, sobre
todo, les permite una comunicación fluida y constante con su mamá.
Gracias a su inocencia, los niños están libres de los prejuicios
que tanto atan a la mayoría de los adultos. De este modo la energía
Reiki fluye hacia ellos sin impedimentos, naturalmente, sin los bloqueos
causados por temores o convicciones rígidas de cualquier tipo.
En las iniciaciones de Reiki los niños no se manejan con los tiempos
aconsejados para los adultos. Ellos perciben intuitivamente el momento
en que necesitan la energía y por cuánto tiempo la requieren.
Los primeros cambios que podemos observar en los pequeños son:
el incremento de su concentración, el aquietamiento de su impulsividad,
el desarrollo de su sensibilidad sanadora, y la manifestación de
una actitud llena de amor.
También podemos observar cómo los niños colocan instintivamente
sus manitas en la zona corporal que les molesta o les duele (lo que también
hacen con los demás) volviéndose así transmisores
de amor puro. Las manos nos aportan el mayor caudal de energía
vital disponible en cualquier momento y ante cualquier circunstancia,
y ellos parecen estar plenamente conscientes de este hecho.
En las iniciaciones
del Sistema Reiki se les enseña a los niños mediante palabras
adaptadas a su comprensión y lenguaje. También aprenden
el sentido esencial del dar y el recibir, es decir la ley de la compensación
natural. El Maestro Reiki se encarga de que los niños comprendan
este concepto mediante el intercambio de su tiempo con algo que tengan
para ofrecer, algo que sea de su propiedad y que además sea importante
para ellos. Por otro lado, no es necesario pedirles que tengan la actitud
de no interferir; ellos se manifiestan intuitivamente desde la naturaleza.
De esta manera los niños se sienten motivados y desarrollan el
hábito de la interacción natural con todos, algo que a los
adultos nos cuesta comprender y aceptar a veces.
Dentro del sistema Reiki, existen distintas técnicas, como Reiki
en movimiento y otras, que ayudan a los niños a desarrollar la
armonía, a descubrirse y a sentirse. Estas son herramientas que
favorecen la comunicación con la familia, los amigos, y la naturaleza.
Asimismo el arte de acariciar, como lo hacen las mamás con sus
bebés, es una de las maravillas del Reiki, y despierta la sensibilidad
y el amor profundo. Cuando hacemos consciente este estado de amor divino,
estamos despertando en los niños el pleno potencial de Reiki. La
Energía Vital Universal.
Master
Reiki
Santosha Devi Nath
Silvia Fittipaldi
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